| |
|
|
Siempre le habían gustado las artes, especialmente la pintura, observar los colores y las texturas, pero todavía no se atrevía a ser creadora de una de ellas, solo contemplaba. A partir de un taller que realizó a los 25 años, con el pintor ya fallecido Osvaldo Dubatti, decidió realizar la escuela de Bellas Artes Prilidiano Pueyrredón, en la cual obtuvo el título de profesora de dibujo.
Luego en el Instituto Universitario de Arte realizó materias equivalentes y obtuvo el titulo de Licencianda en Artes Visuales.
Ha realizado también varios talleres de pintura con distintos pintores como Nicolas Menza o Héctor Destefanis.
Realizó ilustraciones para libros para chicos, manuales de 4º y 6º grado para la editorial AZ y otras ilustraciones hiperrealistas para particulares de origen italiano y se ha dedicado simultáneamente a la docencia.
Ha participado de diferentes muestras grupales e individuales. Actualmente colabora con el departamento de tango del Centro Cultural de la Cooperación Floreal Gorini (colaboración en pinturas/afiches con la programación del mes).
La técnica que más le ha interesado es la pintura sobre tela o madera con materiales como oleo o acrílico, Suele también aplicar alguna tipo de texturas y collage en sus trabajos. Quizás podría decirse que es de tendencia expresionista, por la calidad del color y la expresividad en los personajes.
“Cada tela de Carolina es una propuesta a entrar en un mundo de fantasía, a un espacio en el que como en un cuento, se esconde un no sé qué de suspenso, un misterio tan dulce y tan cálido como los colores en los que están sumergidos personajes y paisajes.
Sus hombres y mujeres miran, con una mirada lánguida y serena. Parecen detenidos en una ensimismada pregunta, tildados en la extrañeza del espacio en el que habitan.
La ciudad y los hombres, son dos términos de una misma ecuación, se oponen y se complementan. Desde este espacio de confrontación los personajes de Carolina padecen la ciudad.
Soledad, exclusión, desamparo, configuran sus desgarbados cuerpos. Es que la ciudad de los Buenos Aires produce en sus habitantes un mal endémico, la melancolía.
Sometidos a un ritmo sin tregua los personajes de Carolina, están solos en medio de un amasijo humano dentro del vagón del tren, del subte, de la calle Corrientes.
Cómo entender el tango desde otra latitud. Es esta ciudad de horizontes comprimidos donde nació el tango y también donde surgieron las imágenes cuentos de Carolina, a pesar de estar cercada por el río más ancho del mundo y la pampa.
A pesar del expresionismo casi abstracto con que están modelados hombres y ciudad en las telas de Carolina Smith, no podemos dejar de pensar que ese mundo allí plasmado, se parece sin embargo al nuestro”, Texto escrito por Adriana Laurenzi (Lic. y docente en Historia de Arte U.B.A). |